Posteado por: bibliopress | junio 4, 2007

Un diseño para la evaluación del proyecto curricular

El centro escolar está sometido a un proceso dinámico que exige una continua actualización para responder a las exigencias de una mejora permanente del servicio educativo que ofrece.

- La evaluación del Proyecto Curricular permite verificar el grado en que la acción educativa favorece este proceso de mejora cualitativa del centro escolar

- La evaluación del Proyecto Curricular de Centro puede llevarse a cabo desde dos vertientes: la evaluación del proceso de aplicación del Proyecto y la evaluación de sus componentes esenciales.

La primera de las tareas confiadas a los equipos de profesores que van a implantar las distintas etapas del nuevo sistema educativo es la adaptación de los currículums respectivos a la realidad de la escuela y a las necesidades de los alumnos. El resultado de su trabajo será el Proyecto Curricular de Centro, que guiará y orientará su acción docente y asegurará la actualización constante de su propuesta educativa.

La elaboración del Proyecto Curricular supone el conocimiento de las opciones psicopedagógicas inherentes a la reforma educativa, el análisis de los componentes del currículum establecido por la administración educativa competente y la adecuada capacitación técnica de los equipos directivos y de los equipos de profesores. Aun así, el Proyecto Curricular tendrá que ser revisado periódicamente y siempre estará en proceso de perfeccionamiento.

Por ello, la idea de evaluación está íntimamente vinculada al Proyecto Curricular.

En las páginas que siguen nos proponemos exponer algunas de las características que deberá reunir la evaluación del Proyecto Curricular, insistiendo sobre todo en el carácter dinámico de este Proyecto y en la necesidad de incorporar en él el compromiso de su continua mejora y actualización.
El diseño de evaluación, una exigencia de la misma concepción de PCC

Cualquier Proyecto Curricular de Centro deberá reunir cuatro características que considero indispensables.

Primera. El PCC deberá integrar la teoría y la práctica educativa, como uno de los medios más eficaces para mejorar la acción docente y la intervención pedagógica.

Solamente desde la experiencia se pueden hacer propuestas concretas que orientan tanto la elaboración del currículum como su desarrollo y evaluación.

Además de ofrecer elementos para el diseño del currículum, la práctica y la experiencia educativa de los profesores, cuando va acompañada de reflexión, promueve actitudes investigadoras que permiten sugerir o verificar propuestas innovadoras que colaboran a mejorar tanto la teoría como la práctica educativa.

Segunda. El PCC deberá ser el resultado de un amplio trabajo en equipo realizado por el claustro de profesores e impulsado y coordinado por el equipo directivo de la escuela.

En efecto, la adaptación del currículum establecido comportará un conjunto de decisiones, debidamente coordinadas, que los diferentes equipos docentes deberán tomar a partir del conocimiento que tienen de las necesidades y capacidades de los alumnos.

El equipo directivo del centro tendrá que promover y coordinar esta tarea, en la que deberán implicarse todos los profesores del claustro.

Tercera. El PCC deberá ser el instrumento que garantice la debida coherencia en la tarea educativa que llevan a cabo los diferentes equipos de profesores de la escuela, de acuerdo con los principios que inspiran el Proyecto Educativo.

Cuarta. El proyecto Educativo de Centro deberá tener un carácter eminentemente dinámico, ya que ha de ser un instrumento al servicio de la mejora constante de la tarea que el conjunto de los profesores realiza en la escuela y, por tanto, debe ser objeto de evaluación continua.

El diseño de evaluación, una exigencia del proceso de elaboración del PCC

Según esta concepción, el Proyecto Curricular tendrá que someterse a una revisión periódica y nunca podrá considerarse acabado y perfecto, sino que evolucionará al paso que la escuela se irá renovando constantemente.

El mismo proceso de elaboración del PCC comportará un trabajo sistemático y coordinado del equipo directivo y de los equipos de profesores, que irán profundizando y completando cíclicamente los diferentes apartados y aspectos del Proyecto.

Por tanto, sería un grave error creer que el Proyecto Curricular es simplemente una exigencia de la LOGSE y que es necesario elaborarlo y acabarlo “antes” de la implantación de la correspondiente etapa del sistema educativo.

El PCC tendrá que ser el resultado de una reflexión compartida que orienta y da coherencia a toda la acción educativa y que permite, como consecuencia de la revisión continua y de las aportaciones de todos los implicados, la incorporación de las mejoras que se consideren convenientes según las circunstancias.

Por lo tanto, el PCC tiene que incluir su propio diseño de evaluación, en el cual se establecerá la forma de obtener una información que nos permita emitir un juicio de valor sobre su validez como guía y orientación de la acción educativa.

Esta evaluación del Proyecto Curricular puede llevarse a cabo desde dos vertientes distintas: se puede evaluar a partir de la calidad de los resultados derivados de su aplicación o bien en función de la adecuación de sus componentes a las necesidades específicas de la población escolar para la que se ha elaborado.

En el primer caso se evaluará la concordancia existente entre los resultados obtenidos y los objetivos previstos, mientras que en el segundo caso se evaluarán la calidad de los objetivos y la validez de los componentes del Proyecto, es decir, su capacidad de dar respuesta a las necesidades de la población escolar.

La evaluación del proceso de elaboración del PCC

Al igual que cualquier otro proceso de evaluación, tendremos que determinar la clase de datos que recogeremos (qué evaluaremos), con qué medios obtendremos la información (cómo lo haremos), cuándo y a quién pediremos esta información (quién y cuándo intervendrá en el proceso de evaluación) y con qué criterios interpretaremos los datos obtenidos y emitiremos un juicio de valor suficientemente fundamentado.

Nos referiremos en particular a este último aspecto.

En la evaluación del proceso de aplicación del PCC, los criterios de referencia o aspectos en los que deberemos fijar nuestra atención de modo particular podrán ser los siguientes.

Primero. El grado en que se han alcanzado los objetivos generales de etapa propios del centro

Los datos que hay que recoger para evaluar este aspecto serán fundamentalmente los resultados obtenidos por los alumnos como consecuencia de la aplicación del Proyecto Curricular. Tendremos que determinar cuál es la información más relevante y apropiada para expresar estos resultados, qué personas deberán proporcionar esta información y en qué momentos deberán hacerlo.

La información que necesitaremos está directamente relacionada con los resultados de la evaluación final del proceso de aprendizaje de los alumnos, pero no nos interesarán todos los datos posibles, y la selección que hagamos no podrá ser una selección indiscriminada.

En efecto, por una parte hay que tener en cuenta los diferentes niveles en los que se toman las decisiones referentes a la evaluación; y, por la otra, tenemos que seleccionar datos relevantes y significativos, que nos permitan sacar conclusiones en orden a mejorar el Proyecto Curricular.

He aquí tres orientaciones prácticas que nos pueden ayudar a centrar este tema tan importante:

- Un punto de partida para evaluar los distintos componentes del Proyecto Curricular serán los resultados obtenidos por los alumnos al finalizar la etapa correspondiente, pero de vez en cuando también nos interesará realizar una evaluación parcial a partir de los resultados obtenidos al final de cada uno de los ciclos.

No sería recomendable, en absoluto, evaluar los objetivos generales de etapa a partir de los resultados provenientes de todos los alumnos al acabar el curso escolar. Estos datos serán útiles para la evaluación que debe hacer cada profesor en el marco de un ciclo o de un área, y podrán ser útiles para incorporar modificaciones en la parte correspondiente del Proyecto Curricular.

- Para evaluar cada uno de los objetivos generales de etapa propios del centro convendrá determinar cuál es la manera más adecuada de hacerlo según el objetivo de que se trate, concretando el tipo de información que interesará recoger como indicador del grado en que se habrá alcanzado el objetivo que es objeto de evaluación.

- No es preciso evaluar cada año el grado en que se alcanzan todos los objetivos generales de etapa. Las prioridades que se establezcan para cada curso escolar determinarán los aspectos en los que interesa centrar la evaluación.

- En cualquier caso, la evaluación debe conducirnos a la mejora de lo que no haya funcionado correctamente. Por tanto, será preciso determinar los cambios que convendrá introducir en el Proyecto, con el propósito de corregir las deficiencias que hayamos descubierto.

Por todo ello, deberá limitarse el alcance de la evaluación, de modo que los compromisos que puedan derivarse puedan ser asumidos por todos aquellos que luego tendremos que hacerlos realidad.

Segundo. La calidad de los procesos formativos que promueve el Proyecto Curricular

La evaluación del Proyecto Curricular no sólo pretende verificar hasta qué punto se han alcanzado los objetivos generales, sino que debe prestar atención a la calidad de los procesos formativos que tienen lugar en la escuela y que, de algún modo, son impulsados por el Proyecto Curricular.

Es decir, no podemos fijarnos sólo en los resultados conseguidos al acabar la etapa. Hay que contemplar también el desarrollo de los procesos que conducen a estos resultados.

En este ámbito, al tratar de la evaluación del proceso de aprendizaje de los alumnos, es aplicable cuanto sabemos sobre la evaluación cualitativa y formativa.

Y conviene insistir en lo que antes ya se ha indicado: no podemos evaluar muchas cosas a la vez. Es preferible centrar la atención en unos pocos aspectos y aplicar una técnica basada en la reflexión-acción-reflexión, procurando mejorar continuamente la aplicación del Proyecto Curricular.

Tercero. El grado de adecuación de los recursos empleados en relación con los objetivos propuestos

Finalmente, convendrá revisar si los medios y recursos que se han puesto a disposición del desarrollo y aplicación del Proyecto Curricular han sido los adecuados.

En el mismo Proyecto deberían concretarse los recursos necesarios para llevarlo a la práctica. Si se ha hecho así, en el momento de evaluar el grado de adecuación de los recursos empleados podríamos hacer lo siguiente:

- En primer lugar, verificar si los recursos previstos se han puesto a disposición de quienes iban a necesitarlos.

- En segundo lugar, analizar si los recursos que se han utilizado son de verdad los más adecuados y si se ha hecho uso de ellos de la mejor manera.

Cuando se trata de implantar una profunda reforma que pretende mejorar la calidad de la educación y que exige a los profesores la asunción de nuevos compromisos y la adopción de nuevas formas de intervención pedagógica, el primero de los recursos será la cualificación del profesorado. Ningún diseño de evaluación debería prescindir de este aspecto.

Junto con la cualificación del profesorado deberá considerarse el conjunto de condiciones requeridas para llevar a la práctica el cambio cualitativo que perseguimos con la reforma del sistema educativo: oportunidades de formación, posibilidades y medios para el trabajo en equipo y para la acción tutorial, reflexión sobre la propia acción educativa, etc.

La evaluación de los componentes del PCC

Gran parte de los componentes del PCC responden a principios establecidos en el currículum, y la. evaluación correspondiente deberá promoverla y llevarla a cabo la administración educativa competente, comprobando hasta qué punto los objetivos de etapa y de área que figuran en el currículum dan respuesta adecuada a las expectativas de la sociedad y a las necesidades educativas de los alumnos.

De igual modo, la administración educativa tendrá que verificar si los contenidos de enseñanza y los criterios de evaluación que propone son los más idóneos para promover una educación de calidad.

Más todavía: la administración educativa tendrá que verificar si los recursos humanos y materiales que pone a disposición de los centros son los adecuados para impulsar decididamente la mejora cualitativa que prevé la LOGSE.

Mientras los artículos de la LOGSE referentes a la evaluación del sistema educativo no sean objeto del debido desarrollo normativo, no sabremos de qué modo la administración educativa llevará a la práctica esta evaluación de los componentes del currículum establecido.

Ahora bien, en el marco de la autonomía que reconoce la Ley, cada centro es responsable de aspectos importantes del propio Proyecto Curricular, ya que puede enriquecer el currículum con rasgos específicos, que pueden consistir en el establecimiento y/o modificación de los objetivos generales de etapa, en la determinación de los objetivos generales y los contenidos de enseñanza de las distintas áreas, en la concreción de las opciones metodológicas y de criterios de evaluación, etc. Únicamente así podrá responder adecuadamente a las necesidades educativas de los alumnos de acuerdo con las características del centro.

Los componentes del Proyecto Curricular que son propios y específicos del centro también tendrán que ser debidamente evaluados, es decir, habrá que verificar si las decisiones adoptadas por el profesorado son las más convenientes.

En consecuencia, en el momento oportuno el centro tendrá que plantearse la evaluación del Proyecto Curricular desde esta perspectiva. Se trata de una evaluación a largo plazo, que permitirá verificar hasta qué punto los componentes del Proyecto son los adecuados para favorecer una educación de calidad de acuerdo con el Proyecto Educativo del centro.

Tomar decisiones en el ámbito de la evaluación supone ser conscientes de que hay que superar deficiencias concretas e implica estar dispuestos a diseñar un modelo de evaluación que ayude a orientar la aplicación del Proyecto Curricular en la dirección deseada.

El diseño de la evaluación tendrá en cuenta los acuerdos adoptados en este campo para revisarlos a partir de los resultados obtenidos en el proceso de aplicación del Proyecto Curricular. La evaluación de la aplicación del Proyecto y la revisión de sus componentes tienen que ser procesos integrados y simultáneos.

Los acuerdos referentes a la evaluación adoptados por los equipos de profesores e incluidos en el Proyecto Curricular, que deberán ser objeto de revisión periódica y sistemática, son los siguientes.

Primero. Acuerdos sobre la evaluación de los objetivos generales de etapa propios del centro

La redacción de los objetivos generales de etapa ha sido una de las operaciones fundamentales del proceso de elaboración del Proyecto Curricular, y es natural que sea objeto de la oportuna evaluación a partir del análisis global de los resultados obtenidos en la aplicación del Proyecto.

Segundo. Acuerdos sobre los criterios de evaluación de las distintas áreas del currículum

El Proyecto Curricular de Centro incluye los criterios de evaluación de cada una de las áreas, estrechamente vinculados con los objetivos generales de etapa y con los contenidos de enseñanza del área correspondiente.

Se trata, pues, de revisar los criterios de evaluación de cada una de las áreas a partir de los resultados obtenidos de la evaluación del proceso de aprendizaje.

Tercero. Acuerdos sobre la evaluación del proceso de aprendizaje de los alumnos

También se habrán explicitado en el Proyecto Curricular los acuerdos a los que ha llegado el Claustro de profesores respecto al estilo y las modalidades de evaluación, en coherencia con los objetivos establecidos y las opciones metodológicas que se hayan adoptado.

Por tanto, se trata de revisar la forma práctica en que se ha llevado a cabo la evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje y, en particular, la forma específica de evaluar el aprendizaje de los diferentes tipos de contenidos por parte de los alumnos y el sistema de calificación adoptado en el centro.

En este contexto, también convendrá revisar la forma de obtener información sobre el progreso de los alumnos y los criterios que se aplican para seleccionar o diseñar instrumentos de evaluación, pruebas, controles, etc.

Cuarto. Acuerdos sobre la aplicación de los criterios de promoción de los alumnos

El Proyecto Curricular incluye también los criterios que regirán la promoción de los alumnos de un ciclo al siguiente (o de un curso al siguiente en el segundo ciclo de la Educación Secundaria Obligatoria y en el Bachillerato), concretando, si es preciso, los que haya establecido la administración educativa.

Por tanto, el establecimiento de los criterios de promoción de los alumnos comporta el estudio de las orientaciones dictadas por la administración educativa y la adecuación de estas orientaciones a la realidad del centro.

Dadas las repercusiones sociales de este aspecto de la evaluación, es necesario que todos los profesores de la escuela confronten si han aplicado los mismos criterios y si los alumnos y sus padres los conocen en grado suficiente.

Quinto. Acuerdos sobre los informes destinados a los alumnos, a sus padres y al centro

Convendrá revisar cómo ha funcionado la “política de información” y si el equipo directivo y los diferentes equipos docentes la han asumido plenamente, evitando todo aquello que pueda significar divergencia en los criterios fundamentales o en la forma práctica de informar a los alumnos, a sus padres y a los órganos de gobierno del centro, sobre los resultados de la evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Un proceso de evaluación como el que hemos propuesto parecerá de difícil realización, y muchos profesores podrán argumentar que es excesivamente complejo. Quizá sí. Interesa, con todo, no concebir la evaluación del Proyecto Curricular como algo distinto y separado del proceso de elaboración y aplicación del Proyecto. En la práctica tienen que considerarse operaciones simultáneas.

En las actuales circunstancias, cuando la misma elaboración del Proyecto Curricular va a requerir un notable esfuerzo de reflexión y diálogo a los equipos de profesores, es absolutamente necesario ofrecerles también los instrumentos adecuados que faciliten esta tarea.

Autores: Pilar Ferreiros ( Departamento Pedagógico del Secretariado de Escuelas Cristianas de Catalunya. Barcelona. ) y Francesc Riu ( Departamento Pedagógico del Secretariado de Escuelas Cristianas de Catalunya. Barcelona. )
Revista: Aula de Innovación Educativa (Número: 6)
Fecha de publicación: 9 / 1992 (España)
Fuente bibliográfica: Aula de Innovación Educativa
© 1992 Editorial Graó, de IRIF, S.L.
Código documento: 632772

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