Posteado por: bibliopress | junio 11, 2007

Las fuentes documentales y el tratamiento de la información en el proceso de investigación

Uno de los elementos constitutivos del proceso de investigación es la voluntad del experto en comunicar y hacer públicos los resultados y las conclusiones a los que ha conducido su estudio, para su validación y uso por parte de la comunidad científica. Al mismo tiempo, y de manera previa, el propio investigador habrá tenido que recurrir a la consulta de toda una serie de fuentes informativas a partir de las cuales habrá analizado el estado de la cuestión de su investigación. Ambas acciones constituyen pasos esenciales en el avance del conocimiento, y facilitan su aplicación a la resolución de problemas.

Se considera fuente cualquier documento u objeto que proporciona un conocimiento útil para la construcción de una ciencia. Por lo general, constituyen productos facilitados por entidades, centros, sistemas u organismos especializados en un ámbito de trabajo y destinados a proporcionar información directa sobre documentos primarios y secundarios.

Fuentes primarias y secundarias

Una fuente documental primaria es un documento original de investigación o escrito en el que se puede hallar la información completa, presentada de manera detallada y utilizando un lenguaje técnico, referente a un informe de investigación o a una teoría. En el proceso de investigación suelen ser fuentes primarias las enciclopedias, los diccionarios, los textos y las revistas.

Una fuente documental secundaria es la que supone la reelaboración de un documento o información teórica o empírica, y suele presentarse en forma de resumen de una investigación original. Dicha reelaboración comporta el almacenamiento, análisis, clasificación e indización de la información que proviene de una fuente documental primaria. Son ejemplos de fuentes secundarias las revisiones, las revistas de revistas, las reseñas y guías bibliográficas, los catálogos de información sobre tests y técnicas audiovisuales, etcétera.

Centros documentales y bases de datos

La tarea de adquirir las fuentes y organizarlas para un fácil acceso ha correspondido tradicionalmente a las bibliotecas, a las que hay que añadir en la actualidad los centros especializados de documentación computarizada, que ofrecen sus servicios mediante acceso directo y on-line o mediante algún tipo de soporte magnético (generalmente, CD-ROM). La mayoría de las bibliotecas importantes están conectadas o adscritas a los servicios de dichos centros.

Las nuevas tecnologías de la documentación dependientes de la informática y la telemática permiten, de forma relativamente sencilla, el acceso a la documentación existente sobre un tema determinado, previamente almacenada y clasificada en las denominadas bases de datos.

Los grandes centros de documentación constituyen entidades especializadas en la función de aplicar las nuevas tecnologías al tratamiento de la información, que afecta mínimamente a sus cuatro momentos básicos: obtención, clasificación, recuperación y distribución de la misma. Su objetivo es generar sistemas automatizados de documentación (bases de datos) y redes de transporte, que están al servicio del investigador.

Las bibliotecas suelen incorporar en sus servicios la actuación como centros de información y documentación, donde el usuario, directamente, o a través de personal especializado, puede acceder a la información almacenada en los sistemas magnéticos o bien realizar la conexión y consulta directa a los distribuidores de las bases de datos, según sus necesidades. Los sistemas automatizados de documentación ofrecen al investigador información permanentemente actualizada sobre tópicos o temas de su interés. Esto sólo es posible gracias a la aparición de las computadoras, que permiten clasificar, indizar y recuperar de forma automática la información.

Las redes telemáticas

La aparición de redes de comunicación internas de un centro o entre varios centros mediante sistemas de computadoras ha supuesto un importante avance en el tratamiento de la documentación computarizada. En la actualidad, el uso de redes es un hecho frecuente, y la mayoría de grandes instituciones cuenta con su propia red que permite, a través de ella, compartir información, recursos e incluso utilizarla como correo instantáneo.

Una red suele constar de una potente computadora central (denominada “servidor”) a la que se conectan las demás computadoras, más sencillas y menos costosas.

En función del territorio que abarcan, se distinguen dos tipos de redes:

Las redes de área local LAN (Local Area Network), que cubren una extensiones reducida (por ejemplo, un centro educativo); en ellas suele utilizarse un cable de comunicaciones para conectar las distintas computadoras entre sí.

Las redes de área extensa WAN (Wide Area Network), que abarcan grandes extensiones geográficas. Para su conexión utilizan desde el simple cable hasta el satélite de comunicaciones, pasando por la fibra óptica y las microondas.

Con independencia del área que abarque, la estructura de una red responde a dos modelos básicos:

La red en estrella, consistente en una potente computadora central a la que están conectadas las otras computadoras.

La red en anillo, en la que todas las computadoras conectadas comparten recursos en igualdad de condiciones.

Para que la información enviada desde una computadora de la red sea recibida por otra, que puede estar situada en cualquier parte, es necesario encaminarla adecuadamente. Para ello se han creado los routers, dispositivos cuya misión es la de dirigir la información por el camino adecuado, hasta llegar a su lugar de destino, pasando de una computadora a otras.

La red de redes: Internet

Conociendo las modalidades y el significado de las redes de información, es más sencillo acercarse al significado de Internet. Basta con imaginar al mismo tiempo los dos modelos de red, LAN o local y WAN o extensa, pero multiplicadas por centenares de miles de ellas, constituyendo un elevadísimo número de subredes. Así, se comprende que Internet se llame “la Red”, puesto que se trata de una gran malla de subredes, interconectadas y extendidas por todo el mundo.

Aunque inicialmente el acceso a Internet estaba restringido a organizaciones gubernamentales estadounidenses o de carácter científico o académico, en la actualidad esta situación ha cambiado. La aparición de la Worl Wide Web, o simplemente Web, que puede traducirse como “la tela de araña mundial”, se ha popularizado al permitir que cualquier usuario de una computadora que disponga de módem tenga la oportunidad de conectarse a ella. La extraordinaria libertad de expresión y de acceso a la información que permite la red representa una revolución en el mundo de las comunicaciones de consecuencias insospechadas.

La circulación por la red en busca de información se denomina “navegación”, ya que el modelo de actuación del investigador para conseguir lo que desea se parece al que usan los navegantes, que saben a dónde quieren ir, pero no disponen de rutas precisas y únicas para llegar a su destino; deben confiarse a la instrumentación para irse orientando y reorientando continuamente, con el fin de mantener el rumbo y alcanzar su objetivo.

En sus orígenes, la “red de redes” estaba constituida por un conjunto de subsistemas, de forma que para navegar por cada uno de ellos era preciso utilizar una aplicación computarizada distinta (Gopher, Archie, Wais, etcétera). Pero con la aparición de nuevas versiones de navegadores cada vez más potentes (Explorer, Netscape), es posible acceder a la mayoría de los servicios con sólo una aplicación, lo cual da una sensación de unidad, de manejabilidad y de integración.

La popularidad de Internet radica en la posibilidad de conectarse independientemente del sistema que se utilice, siempre que se disponga del hardware de comunicaciones, del software para el protocolo TCP/IP (Transmission Control Protocol/Internet Protocol) y se contrate una cuenta con un proveedor.

Una vez situados en los significados y uso de la gran red de información, resulta sencillo introducirse en el sentido práctico de la navegación por las redes telemáticas, con objeto de documentarse sobre el estado de la cuestión en torno al fenómeno sobre el que se pretende investigar. Todos los centros de documentación, las principales bases de datos, así como las bibliotecas más prestigiosas, las universidades de todo el mundo y un interminable etcétera, están interconectados a la Red.

Por lo tanto, es posible utilizar Internet como una fuente de información y recursos de muy diversos tipos y, por supuesto, para facilitar las comunicaciones, a partir de los servicios que ofrece: el correo electrónico (e-mail), la transferencia de ficheros (ftp), la conexión remota con otra computadora (telnet), y la más reciente y popular World Wide Web.

Fuente bibliográfica:
Enciclopedia General de la Educación
© 2001 EDITORIAL OCEANO
Código documento: 38669

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