Posteado por: bibliopress | octubre 17, 2007

La millonaria competencia de las universidades por captar alumnos

El 35% de los matriculados este año en la U. de los Andes visitó el plantel siendo escolar, en alguna de las actividades que realiza esta universidad.
Por: Sofía Otero (Fuente: Diario La Tercera)
A principios del 2007, la Universidad San Sebastián sorteó un Fiat Palio entre los escolares que participaron en los ensayos PSU que el plantel organizó durante el año anterior, y el nombre del ganador se dio a conocer el mismo día que se entregaron los puntajes de la prueba de selección. El suculento premio generó polémica dentro del ambiente académico y el propio vicerrector de la Universidad de Chile, Iñigo Díaz, declaró que se sentía “violentado” frente a esta oferta de regalos ligados a la admisión universitaria.

Pero la agresiva competencia por matricular alumnos está lejos de bajar la guardia pues para el proceso de admisión 2008 ya se pueden encontrar atractivas ofertas en el mercado. La U. de Las Américas, por ejemplo, tiene en agenda dos concursos este mes, un festival de la canción y un certamen de fotografía digital, que entregarán a los primeros lugares una beca completa para una carrera a elección y un iPod.

Es que la carrera por captar a la mayor cantidad de alumnos moviliza a los planteles durante todo el año. Y la preocupación no es menor: este año 30.652 vacantes en más de 2 mil programas ofrecidos por las universidades no se llenaron. Además, no solo basta con atraer al mayor número de estudiantes, los planteles buscan a los mejores, entre otras cosas, porque quienes se adjudican a los puntajes más altos se reparten una torta de $ 18 mil millones, monto entregado por el Aporte Fiscal Indirecto.

Inicios deportivos

Desde esa perspectiva, todo esfuerzo vale. Y caro, porque los planteles invierten más de $1.000 millones en estas actividades. Un gasto que representa sólo un quinto del dinero destinado a publicidad en medios, que alcanza los $5 mil millones.

Prácticamente todas las semanas del año, alguna de las 61 universidades del país -privadas y del Consejo de Rectores- tiene en agenda actividades dirigidas exclusivamente a escolares de tercero y cuarto medio: torneos de debate, olimpiadas de matemática, campeonatos de fútbol, festivales artísticos, ensayos PSU o visitas a colegios.

Los ensayos son una de las actividades con más arrastre. La U. Santa María organiza ensayos desde el 2004 y en su última versión inscribieron a más de 30 mil alumnos. “Un 55% de los nuevos matriculados este año asistió a alguna de estas pruebas, cifra que asciende a un 70% para nuestros alumnos de casa central”, dice el director de Admisión de la USM, Marcos López.

La U. de los Andes también saca cuentas alegres. Un 35% de los más de 6.000 escolares que visita su plantel durante el año, finalmente se inscribe en sus carreras: “Nuestras actividades han sido exitosas. Organizamos la Zapatilla hace siete años, que es una actividad de orientación vocacional y llevamos dos años con los ensayos y somos la primera universidad en Chile que organiza actividades para tercero medio con contenidos para esa edad”, señala Matías Vial, director de Admisión y Promoción del plantel.

Durante el año, las universidades abren sus aulas para que los escolares los visiten y asistan a algunas clases de su interés. “Desde hace ocho ayudamos a los alumnos a tomar una decisión informada a través de actividades prácticas. A los interesados en medicina les damos una clase de anatomía y experiencias prácticas en laboratorios. En ingeniería comercial les hacemos una clase de marketing, etc. Lo hacemos varias veces al año y los jóvenes que están investigando su vocación vienen una y otra vez”, señala Alfredo Rufin, director de Admisión de la UDD, plantel que también ha explorado en actividades dirigidas a primerosmedios. “Hemos realizado algunas charlas motivacionales para que sepan qué significa pasar de básica a media en términos de responsabilidades. A través de estas actividades vamos creando lazos”, concluye.

Posteado por: bibliopress | octubre 1, 2007

Informatizar la escuela o escolarizar la informática

Este artículo es bastante completo y un excelente aporte, el cual lo encontramos en Proyecto Grimm y su autor Fran Iglesias.
En muchas ocasiones resulta difícil hacer entender que existen modelos diversos de integración de la tecnología en las aulas, y que la opción por uno de ellos y su desarrollo están ligados a diversos factores de oportunidad, valor educativo, ideologías, planteamientos administrativos, y otros.

El punto de vista desde el que se observa el problema de las TIC en la escuela condiciona en buena medida el tipo de soluciones que se proponen. Los distintos intereses promueven la organización de los recursos para tratar de conseguir lo que cada agente interpreta como resultados adecuados.

Con excesiva frecuencia el debate público de las TIC se centra en aspectos como la ratio alumnos/ordenadores en los centros, la disyuntiva software cerrado frente a software libre, la informática como asignatura o el problema de la formación en informática del profesorado. No son problemas menores, por supuesto, pero no son “el” problema.

La cuestión es qué papel juegan las tecnologías de la información y la comunicación en el proceso educativo. Y si no le damos una respuesta adecuada cerraremos los otros en falso.

Informatizar la escuela

En los años 60 y 70 estaba de moda la expresión Enseñanza Asistida por Ordenador (EAD), un poco a remolque de otras diversas disciplinas que habían comenzado a ser “asistidas” con éxito, heredando la base teórica de la enseñanza programada de estilo conductista. La idea básica de la EAO tiene mucho que ver con la idea de informatizar la enseñanza. Hoy el término apenas se utiliza y algunos de sus conceptos han sido asumidos por el “e-learning”.

Informatización sería la conversión de un proceso de trabajo a su equivalente digital, con la ayuda de un equipo y programas adecuados. La pregunta es, ¿se puede informatizar la escuela?

Por supuesto hay actividades dentro del entorno escolar que parecen especialmente adecuadas para la informatización. Por ejemplo, todo lo que se refiere a la gestión de información escolar.

Sin embargo, ¿qué hay del proceso de enseñanza-aprendizaje?

Ciertamente podemos informatizar algunos elementos. Podemos sustituir el encerado y la tiza, por una pizarra digital, o sustituir el proyector de transparencias por una aplicación de presentaciones. Pero del mismo modo que “el hábito no hace al monje”, la mera sustitución de soportes no implica un cambio sustancial si no está acompañada de una renovación del tipo de materiales que se manejan para explicar los contenidos1.

Un segundo ejemplo lo encontramos en el llamado software educativo. Una buena parte de estos programas se basa en el paradigma neoconductista de la caja de Skinner. Con añadidos cosméticos, pero siempre con el esquema “respuesta correcta-reforzamiento, respuesta incorrecta-extinción”. Existe software, como los juegos de simulación, basados en otros enfoques del aprendizaje (aprendizaje por exploración, significativo…), de modo que podemos apreciar la influencia de nuestra posición teórica, o la ausencia de ella en el peor de los casos, a la hora de seleccionar el tipo de herramientas que empleamos.

Otro ejemplo es el uso de herramientas para crear actividades o ejercicios en formato digital (los consabidos JClic, HotPotatoes y similares). En realidad son generadores de cajas de Skinner. De nuevo nos tenemos que preguntar si suponen un cambio significativo con respecto a lo que se puede hacer sin ellos. Claro está que ofrecen diversas ventajas muy apreciables, así como favorecer mayor tiempo de práctica a los alumnos. Pero no parece claro que afecten de una manera cualitativa al proceso, no cambian la manera en que el alumnado tiene que enfrentarse a ese aprendizaje o procesar la información2.

Este enfoque “informatizador” parece centrarse en lo que podríamos denominar una idea convencional de las actividades escolares, sobre todo la informatización de las tareas docentes. Pero da la impresión de que algunas de las herramientas propuestas carecen de una base pedagógica y que están desarrolladas a partir de una concepción no experta de la enseñanza.

Escolarización de las TIC

El proceso de aprendizaje es un proceso complejo y subjetivo. Podemos proporcionar a los alumnos y alumnas experiencias que les permitan interactuar con el conocimiento y generar nuevos aprendizajes. En ese aspecto las TIC ponen en nuestras manos recursos muy potentes. Pero tenemos que aprovechar este potencial de una manera que incida cualitativa y significativamente en el proceso.

Intentaré explicarlo con algunos ejemplos.

El acceso a una inmensa cantidad de información en multiplicidad de fuentes a través de Internet nos debería llevar a incidir en conceptos como la fiabilidad relativa de las fuentes y su revisión crítica. Tendríamos que trabajar las capacidades de búsqueda planificada, selección de información, síntesis y reelaboración. En un enfoque “tradicional” el alumno se limitaría a intentar reproducir lo que le hemos dicho que es la información correcta. En la situación actual, el alumno tendría que informarse del estado de una cuestión y argumentarlo.

La posibilidad de manejar distintas modalidades de información nos permite ofrecer materiales más completos, que permiten distintos acercamientos al contenido: imágenes, sonido, vídeo, texto… facilita que los alumnos y alumnas con distintos estilos de aprendizaje accedan al mismo de una manera más significativa.

Las herramientas de creación y comunicación nos van a permitir replantear los objetivos del trabajo escolar. ¿En qué sentido? Al publicar fuera de la escuela (página web, blog, un podcast, un vídeo) estamos dirigiéndonos a una audiencia mucho más amplia y, en consecuencia, estamos atribuyendo a ese trabajo una nueva finalidad más allá del hecho de cumplir o no cumplir la tarea escolar: estamos publicando para que otros puedan aprender y esta es, sin duda, una tarea significativa.

La comunicación que nos permiten los nuevos medios es multidireccional. Podemos interactuar con otras escuelas, podemos recibir feedback de lo que estamos haciendo, no simplemente exponerlo.

Por otra parte, estas posibilidades implican la necesidad de trabajar grupalmente. Esto es así porque los proyectos son más complejos, requieren de la discusión y de la conjunción de distintas habilidades. La complejidad viene marcada, por un lado por la sobreabundancia de información, por otro, por la propia naturaleza de los proyectos que podemos plantear. Asímismo, la discusión es necesaria para poder decidir entre las múltiples alternativas en fuentes y datos. Por último, los proyectos de trabajo, sobre todo multimedia, implican el reparto de tareas y una cierta especialización al realizarlos.

Para concluir

Plantear la incorporación de las TIC a la escuela como un proceso puramente “informatizador” no parece que sea una respuesta adecuado. En cualquier caso depende en buena medida del concepto que tengamos del proceso de enseñanza-aprendizaje, que determina el tipo de acciones que podemos querer emprender.

El mero hecho de añadir medios tecnológicos a la escuela no implica integración de las TIC en el proceso de aprendizaje. La informatización de las tareas escolares es sólo un paso que afecta de manera superficial al aprendizaje.

Por contra, es posible plantear un modelo centrado en el propio proceso que nos permita utilizar las TIC como herramienta para proporcionar situaciones de aprendizaje significativo.

Notas

1En este sentido, por ejemplo, el software habitual de las pizarras digitales parece más un obstáculo que una ventaja.

2Conviene matizar aquí, al hilo de los comentarios, la necesidad de ajustar el tipo de herramientas a las necesidades de aprendizaje. En este sentido, herramientas como las citadas nos permiten trabajar con éxito aprendizajes de tipo memorístico, asociativo o que requieren práctica repetida para lograr automatismo y agilidad, como el cálculo, la ortografía y un largo etcétera de contenidos.

Posteado por: bibliopress | septiembre 1, 2007

Estadísticas Mes de Agosto 2007

Para el portal de la biblioteca universitaria, llevamos una estadisticas mediante Google Analytics. Este mes de agosto tenemos los siguientes resultados:

  • Mes: Agosto 2007
  • Visitas: 13.237
  • Paginas Vistas: 40.466
  • Usuarios unicos: 8.350
  • Promedio 3,06 p/v
  • Tiempo en el sitio: 00:05:11
  • Blog: 5.265 visitas app.

Nada mal, seguimos en aumento, para nuestros portales el PR (Page Rank) es el siguiente: Biblioteca 5, Blog 4.

Muy buen artículo es Educaweb.com de Javier Tuñas. Coordinador de Oposiciones y Responsable del Departamento de Psicopedagogía de Centro de Estudios Adams.

En un primer lugar, habría que distinguir entre lo que son técnicas y estrategias de aprendizaje.

Las técnicas serían actividades específicas que llevan a cabo los estudiantes cuando aprenden: repetir, subrayar, esquematizar, realizar preguntas, deducir, inducir, etc. Pueden ser utilizadas de forma mecánica.

Las estrategias se consideran guías de acciones que hay que seguir. Por tanto, son siempre conscientes e intencionales, dirigidas a un objetivo relacionado con el aprendizaje.

Las estrategias son las encargadas de establecer lo que se necesita para resolver bien la tarea del estudio, determina las técnicas (esquemas, subrayados, repetición de la información, reglas nemotécnicas, etc.) más adecuadas a utilizar.

Un alumno emplea una estrategia, cuando es capaz de ajustar su comportamiento, (lo que piensa y hace) a las exigencias de una actividad y a las circunstancias en que se produce. Por lo tanto, para que la actuación de un alumno sea considerada como estrategia es necesario que:

– Realice una reflexión consciente sobre el propósito u objetivo de la tarea.
– Planifique qué va a hacer y cómo lo llevará a cabo. Es necesario que el alumno disponga de una serie de recursos entre los que escoger.
– Realice la tarea o actividad encomendada.
– Evalúe su actuación.
– Acumule conocimiento acerca de en qué situaciones puede volver a utilizar esa estrategia y de qué forma debe utilizarse.

De ahí, que el alumno deberá escoger, de entre su repertorio, la estrategia de aprendizaje más adecuada según unos factores:

1. Los contenidos de aprendizaje (tipo y cantidad); la estrategia utilizada puede variar en función de lo que se tiene que aprender (datos, conceptos, etc), así como la cantidad de información que debe ser aprendida.

2. Los conocimientos previos que tenga sobre el contenido de aprendizaje (bagaje cultural que posea).

3. Las condiciones de aprendizaje:

– Tiempo disponible para dedicar a la tarea de estudio.
– Conocimiento y consciencia que tiene el alumno de sí mismo y sus capacidades y limitaciones.
– Motivación por la tarea a aprender.
– Condicionantes personales del alumno. (Edad, situación personal-familiar

4. El tipo de evaluación al que va a ser sometido el alumno marca también un uso de distintos tipos de estrategia de aprendizaje. No será lo mismo la preparación para un examen tipo test con alternativas de respuesta, que para un examen con tema a desarrollar o de exposición oral.

Además, con la introducción de los sistemas informáticos en todos los ámbitos de la sociedad -incluida la educación- y la posibilidad de acceder cada vez de forma más accesible a la información, se hace necesario introducir un nuevo factor en las estrategias de aprendizaje: el manejo de esa información.

En definitiva “aprender a aprender” conlleva actualmente el desarrollo de una “competencia” para el manejo de la ingente cantidad de información que se mueve con la aparición de herramientas básicamente informáticas (Internet, enciclopedias multimedia, buscadores…) y con características sustancialmente distintas, ya que se trata de acceder, buscar, evaluar y organizar mucha más información procedente de fuentes muy distintas y de naturaleza muy diversa no solo en lo relativo a su contenido y a su calidad y, por lo tanto, a su grado de credibilidad, sino también en lo concerniente a los soportes empleados y a los modos en los que es posible el acceso a los mismos.

Podría decirse que el obstáculo no sería disponer de información, sino más bien la necesidad de lograr que los estudiantes (cualquiera que sean sus características) dominen nuevas destrezas y habilidades relacionadas con el empleo de estas tecnologías y desarrollen actitudes críticas ante el enorme volumen que reciben, de modo que sean capaces de conseguir la mejor información y para ello deberán aprender o ser enseñados a ser críticos con los modos, técnicas y fuentes a través de las cuales obtuvieron la información.

Con la introducción de todos estos mecanismos, el estudiante tiene en su poder herramientas que, a priori, pueden ser positivas para apoyar y llevar a buen fin las tareas de estudio y no tendrían tanto que afectar a las técnicas de estudio y en menor lugar a las estrategias de aprendizaje, pero sí pueden conllevar una serie de problemas que a largo plazo afecten a dichas técnicas de estudio. Por ejemplo, a la hora de realizar un trabajo de una materia concreta , internet da la oportunidad de encontrar todo tipo de información y el estudiante lo único que tiene que hacer es “recortar” y “pegar” , con lo cual todo el trabajo de elaboración de dicho trabajo quedaría relegada a una simple acción casi mecánica. Además, en la “Red” se encuentran ya múltiples páginas Web donde ya aparecen hechos resúmenes y esquemas de asignaturas o materias, eliminando este tipo de actividad de la tarea de estudio, además habría que hacen una mención especial a la cada vez más extendida posibilidad de realizar cursos, estudios, etc. On-Line, donde la relación que se establece tanto de la materia a estudiar como de las posibilidades de resolución de dudas, comentarios, etc. con el profesor, sería totalmente distinta a la relación que se plantea en el método tradicional, basado en clases presenciales.

Con todo lo expuesto anteriormente, tenemos que empezar a ver una modificación sustancial en todo lo que se refiere al estudio (incluidas las técnicas y estrategias de aprendizaje), en algunos casos para mejorar (todas las posibilidades que se abren al contar con una mayor capacidad y velocidad de acceder a la información), recursos más dinámicos (p.ej: las enciclopedias multimedia), como una forma distinta de enfocar la forma de trasmitir conocimientos (aulas virtuales); todas ellas no exentas de riesgos: falta de implicación por parte del estudiante si solamente utiliza estos métodos como una forma de evitar un trabajo más activo (pasividad); dificultad de saber discernir cuando la información es fiable o no y si esta información es la única válida o existen más posibilidades…

Por eso, no tardaremos mucho tiempo en ver, en los cursos de Técnicas de Estudio, aspectos relativos a la forma de acceder y trabajar la información para que sea rentable al alumno y pueda ser utilizada de forma positiva, sin perder nunca de vista que el estudio y el aprendizaje tienen, como elemento fundamental, un carácter consciente y activo por parte del alumno-estudiante y esta característica no puede perderse nunca y habrá que intentar incorporar las nuevas tecnologías a este fin.

Posteado por: bibliopress | agosto 23, 2007

El uso didáctico del software de presentaciones

Si asistimos a una convención o visitamos un museo, una exposición o un concesionario de coches, nos habremos encontrado la mayoría de las veces con pantallas que recogen informaciones escritas o gráficas, que proyectan imágenes de vídeo o fotografías y que en muchos casos nos envuelven acústicamente con mensajes musicales y hablados.

Resulta que estamos hablando de mensajes, de comunicación y, en definitiva, de lenguaje. Estos mensajes están elaborados, en la mayoría de los casos, con programas de software de presentaciones multimedia (Adobe Persuasión, Power Point, Escala…).

Fue a raíz de un congreso de educación (Edumac 95) cuando tuve ocasión de ver cómo en los distintos talleres se usaban las presentaciones multimedia para comunicar los mensajes básicos del taller o sesión.

En nuestros respectivos proyectos curriculares, independientemente del nivel, el lenguaje ocupa un espacio preponderante en sus distintas variantes. Las editoriales de libros de texto y el ingenio y creación de los docentes generan interesantes propuestas para motivar la actitud de los niños y niñas hacia la construcción de mensajes de todo tipo.

El tipo de actividades que se proponen pueden ser más o menos clásicas, aunque no por ello menos eficaces, o más o menos innovadoras o pasadas por el tamiz reflexivo de la reforma.

En cualquier caso, de lo que se trata es de generar propuestas de actividades que inciten a la comunicación, al uso de la lengua y que hagan que nuestro alumnado pierda la prevención al lenguaje.

El trabajo con ordenadores en la enseñanza primaria debe desarrollarse aún en profundidad, en el sentido de no atender sólo a la proporción niño/aparato, sino que debemos realizar propuestas curriculares que tiendan a integrar el ordenador multimedia en las distintas áreas de trabajo.

Una de las características fundamentales de cualquier ordenador multimedia es la capacidad para expresar, manipular y combinar cualquier tipo de símbolos. De ahí que, incluso, algunos autores designen la informática como el metamedio o medio que permite combinar e interactuar con otros medios.

Crear y construir presentaciones multimedia en la escuela ha requerido un esfuerzo importante en el sentido de que el software de presentaciones es poco sencillo en cuanto al interfaz, pero sin duda tiene un atractivo muy importante para los alumnos: el nivel de presentación, nunca mejor dicho, con un resultado excelente en pantalla.

Un programa de presentaciones multimedia es un programa que nos permite crear todo tipo de textos, imágenes, gráficos, dibujos, vídeos, es decir, una auténtica arca de Noé simbólica y comunicativa.

El proceso de creación de las presentaciones

El primer paso es debatir en el aula el tema de nuestra presentación. Este tema debemos acotarlo en cuadros o pantallas y discutir qué orden de aparición ante el espectador le damos. Este primer preguión podrá modificarse posteriormente según el desarrollo del trabajo o las preferencias de los implicados.

Es importante que separemos la clase en grupos y que éstos, usando sus apuntes o libros, propongan los textos y las imágenes que se quieren elaborar. Para empezar, es más ligero que cada grupo haga una pantalla. Ahí ya estamos comenzando un duro trabajo de lenguaje. Se trata de ser sintéticos, los mensajes no pueden ser excesivamente largos y las frases han de concretarse.

Esta parte es aún bastante lenta, pero muy interesante, pues debemos hacer hincapié en una pregunta fundamental: ¿A quién vamos a dirigir el mensaje? ¿Quiénes son los destinatarios de nuestra presentación?

Pueden ser los padres a quienes invitaremos a visitar el aula y los sorprenderemos con sus habilidades, o pueden ser presentaciones que sirvan para comunicar a otro grupo.

Una vez clara esta parte, los grupos van diseñando el texto; posteriormente viene una guionización gráfica sobre qué imágenes o capturas de vídeo o fotografías acompañarán a los textos. Es mucho mejor si son dibujos realizados por ellos mismos. Durante este proceso es importante tener un guión general en la clase de cada pantalla para que cada grupo sea consciente del contenido global de la producción. De esta forma asimilan que son el eslabón de una cadena comunicativa.

En la elección de las imágenes podemos incluir pequeñas películas, si se consideran adecuadas, o imágenes estáticas capturadas de vídeos que han ejercido de soporte didáctico en el estudio del tema, si procede.

Cuando cada grupo ha guionizado su pantalla pasamos al aula multimedia, donde consultarán un archivo de imágenes y decidirán cuáles son las más apropiadas a su mensaje o decidirán construirlas con programas de dibujo. Es recomendable no usar los clip-art, ya que dan un aspecto visual demasiado estereotipado, contradictorio con el proceso creativo que se pretende.

Es importante destinar una sesión a mostrarles las posibilidades del programa de presentaciones, pues serán sugerencias que les irán motivando en orden a mejorar el aspecto de su pantalla. Es preciso que vayan visualizando los colores que dan al texto los distintos tipos de letras, probando tamaños, etc.

Cuando cada pantalla ya está creada, hay que visualizarlas en grupo y ver qué efecto nos hacen. En ese punto empezarán a darse cuenta de que algunas pantallas tal vez sean demasiado lentas o demasiado rápidas o demasiado largos los textos, y habrá que hacer un trabajo de retoque. Las primeras pantallas acabadas nunca son las definitivas y el proceso de pulido hacia la presentación definitiva es muy interesante, ya que les hace ver la necesidad de la revisión continua, pues el mensaje comunicativo es algo que no se da por acabado a la primera y les hace ver que un texto escrito con lápiz y papel también debe pasar por estas fases para convertirse en un mensaje coherente y estructurado.

Una vez se han acabado las pantallas, se puede entrar en la fase de los efectos. Los programas de presentaciones nos permiten hacer transiciones y efectos muy atractivos de una pantalla a otra; muy suaves o muy agitadas, todo depende del tipo de presentación y mensaje que queramos mandar a nuestro potencial receptor-espectador. Cuando se han decidido las transiciones, aún falta algo: la música o los efectos sonoros que hagan más agradable su visionado, pero que, a la vez, han de ser cuidadosamente escogidos para no sobrecargar o distraer la atención de lo que se pretende comunicar. Antes de su “estreno”, niños de otros cursos y maestros pueden ser nuestros cobayos que nos ayuden a detectar varios aspectos, como saber si han comprendido lo que queríamos transmitir, saber si el ritmo les parece adecuado, aspectos que no entienden, etc.

El uso de las presentaciones

Sin duda, este tipo de trabajo significa una motivación muy importante para el niño, tanto a nivel conceptual como procedimental, ya que reiteradamente se enfrenta a la estructuración de un mensaje que contiene todo tipo de símbolos. Realizando presentaciones, se ve obligado a ser breve y económico en sus textos y a la vez recibe el apoyo del factor gráfico, algo muy importante, ya que le estamos enseñando a construir sus propios mensajes icónicos y el ordenador le permite usar por vez primera, como emisor, aquellos elementos ante los que siempre ha sido el receptor pasivo.

Con los programas de presentaciones en el aula multimedia, el ordenador le permite ser emisor y hacer uso de las técnicas que los videoclips, el cine y los dibujos animados le envían a su hogar. Aquí es donde tienen la ocasión de poner en práctica estos recursos visuales y comunicativos y ciertamente usar su experiencia de horas ante la pantalla para hacer sugerencias creativas. No olvidemos que, estadísticamente, al final de la enseñanza primaria, está comprobado que el número de horas ante el televisor es muy superior al de horas de trabajo en la escuela. De esta manera, aflora un currículum oculto muy interesante y lo transforma en un recurso comunicativo y creativo.

Una vez que han hecho el guión literario en el que dibujan la pantalla y anotan el texto pertinente, aparece la pregunta que da nombre a este artículo y empieza un nuevo proceso interactivo.

Dos aplicaciones prácticas

1. A principio de curso decidimos iniciar un trabajo de tutoría sobre los hábitos en sus distintos niveles (sociales, de trabajo, de desplazamiento, de cooperación) y decidimos irlos trabajando progresivamente sobre la base de discusiones en la clase organizadas por grupos haciendo listados de conclusiones y resumiendo sus contenidos. Viendo que el trabajo avanzaba y que paralelamente debíamos ir retomando un ritmo de trabajo más intenso, propusimos sintetizar la larga lista de hábitos en ocho que fueran muy básicos y que en cierta medida englobaran el espíritu de trabajo y colaboración propio de laescuela.

Las clases estaban divididas en mesas y cada mesa representaba un color del arco iris. Los idénticos de cada color de cada clase se reunieron y, así, durante una mañana en cada clase, hubo grupos que trabajaban cada lema escogido. Los grupos realizaron murales decorativos y pintaron en colores las frases de cada lema y las colocamos decorando toda la escuela. Cada grupo estaba compuesto por un niño o una niña de cada nivel de primaria.

Parecía que el trabajo estaba acabado. Pero fue entonces cuando surgió la idea de realizar una presentación de ordenador que reuniera las ocho pantallas y los ocho lemas. En el ciclo medio han realizado los textos y los dibujos y les han puesto una música agradable; la presentación será un complemento visual añadido a la primera reunión con los padres para presentarles los objetivos comunes acordados sobre una serie de hábitos básicos que afectan a la convivencia en la escuela. Para otro momento del curso, puede ser un refrescar aspectos que a menudo hay que ir retomando.

2. En el aula de ciclo medio 2 estamos elaborando una maqueta geográfica que reproduce tres tipos de paisajes: el de alta montaña, el de las zonas bajas y el litoral.

La maqueta exige una participación activa y cooperante de todos los miembros del grupo; es el producto final de lo que se ha aprendido, traducido de manera visual atractiva. A la vez puede ser un instrumento de consulta para otros niveles o un escenario para regalar a los compañeros de parvulario cuando ya lo hayamos expuesto y usado suficientemente. Al recoger unas encuestas sobre la actividad, dos alumnas habían valorado positivamente la experiencia y se dedicaron a escribir una lista explicando todo el proceso de preparación de la maqueta y de recogida de materiales. Era una verdadera guía orientativa sobre cómo construir una maqueta. En colaboración con el profesor de informática, les propusimos convertir su recogida de información en una presentación consultable por alumnos y maestros.

El trabajo de diseño de las pantallas está finalizando y pronto se convertirá en una realidad, un bloque de información de educación artística que también usaremos en el próximo trimestre, cuando realicemos una exposición de trabajos de esa mismaárea.

Como recurso utilizable por el profesor o la profesora, las presentaciones multimedia nos permiten prácticamente todo tipo de creaciones, teniendo presentes los requisitos básicos enunciados al principio. Se pueden realizar aplicaciones a todas las áreas. En la actualidad estamos diseñando una presentación para los cursos de educación infantil que introduzca los lugares de la escuela que les son más nuevos y, paralelamente, las personas que encontrarán en esos lugares. El diseño es lento y requiere considerar muchas variables en cuanto a ubicación y percepción de espacios, recorridos habituales o punto de vista desde el que perciben los lugares a los que acceden y las personas. Se trata, en definitiva, de una guía visual sobre espacios y personas que les facilite su conocimiento y orientación en la escuela.

Un límite, pero muchos territorios por explorar

El límite más importante es que los programas de presentaciones son multimedia e integran todo tipo de símbolos icónicos, pero no permiten la interactividad entre el ordenador y el receptor. Ése es el límite más tangible, pero, por lo demás, este tipo de software es un potente aliado didáctico que tiene unas posibilidades fantásticas de comunicación y lenguaje; no olvidemos que estos programas nacieron como un recurso publicitario atrayente, subyugante, que empezaron usando los publicistas: es decir, que es un software eminentemente pensado para comunicarse y crear mensajes para ser emitidos por pantalla.

Las posibilidades son tan infinitas como la capacidad de hacer propuestas. Escolarmente, creo que son un buen agente motivador para que el niño cree mensajes. El ordenador abrevia formalismos, ellos se pueden concentrar más en la parte de construcción del mensaje sabiendo que el programa agilizará las dificultades de presentación estética y formal. Se pueden realizar desde anuncios publicitarios a fotonovelas, pasando por pantallas de poesía con imágenes o conclusiones de cualquier tipo de trabajo de investigación. Nuestros alumnos y alumnas ven que el ordenador es un potente aliado de su expresión gráfica y escrita, y se sienten motivados plenamente al ver que les sirve para más casos y no solamente aquellos en los que los maestros hemos decidido hacerles usar un programa que no siempre es tan didáctico como su envase prometía. Aprovechemos la potencia de los sistemas multimedia para insertar en nuestro proyecto curricular actividades de este tipo que les permiten ejercer como emisores. “¿Qué queremos que se vea?”

Autor: Jordi Rodríguez ( Insitutició Montserrat. Barcelona )
Revista: Aula de Innovación Educativa (Número: 67)
Fecha de publicación: 12 / 1997 (España)
Fuente bibliográfica: Aula de Innovación Educativa
© 1997 Editorial Graó, de IRIF, S.L.

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