Posteado por: bibliopress | noviembre 21, 2006

¿Educación visual y plástica… digital?

Sin el reinado de la imagen, la sociedad de la información no se parecería nada a lo que es hoy en día
(Cebrián, J.L., 1998)

Ésta afirmación de Juan Luis Cebrián, que se refiere a la televisión, es extrapolable a cualquier tipo de comunicación producida con las nuevas tecnologías de la información, independientemente del marco donde se haya producido y los medios que se hayan utilizado. Es evidente que avanzamos hacia una sociedad que se caracteriza por la gran cantidad de información que genera, y que la mayor parte de la información que circula a través de los canales de mayor alcance y difusión social (cadenas de televisión, medios audiovisuales, multimedia, Internet) se sustenta en la imagen.

La gran revolución que afecta a los elementos que configuran la información (palabra hablada o escrita, música, imagen fija o en movimiento) es la digitalización. El uso del mismo código y la generalización de los medios técnicos para producir y/o recuperar la información (televisor, ordenador, cámaras y reproductores de vídeo digital, cámara de fotografiar digital) y su interconectividad facilita el que un mayor número de personas pueda compartir mayor cantidad de información y el que esta tecnología esté al alcance de una franja de edad cada vez más amplia.

Directa o indirectamente, niños y adolescentes están continuamente en contacto con las tecnologías de la información. Son receptores pasivos, consumidores de gran cantidad de información que les llega por distintos canales, la mayoría con soporte visual. Este hecho es el que obliga a replantearse en los centros educativos el uso y la función de las nuevas tecnologías y, por lo tanto, su finalidad. Por un lado, el desarrollo de las capacidades de análisis y de crítica ante los mensajes que reciben los alumnos como receptores de la información que se transmite por dichos canales, y por otro, la capacidad de elaborar comunicación que como emisor transmitirá a través de estos mismos medios si se les da la oportunidad.

Cada día las tecnologías relacionadas con la información están más presentes en los centros de enseñanza y cada vez son más los centros que, desde diferentes áreas curriculares, realizan propuestas didácticas estrechamente vinculadas al uso de las tecnologías de la información. El resultado suele ser un producto en formato vídeo, CD-ROM o página Web que incorpora diferentes tecnologías para elaborar comunicaciones; por lo tanto, el elemento básico de transmisión de conocimientos o de elaboración de la información ha sido la imagen.

La confluencia de la digitalización de la información y de la mayor facilidad en el uso de los medios técnicos con la necesidad, cada vez mayor, de generar información (con un marcado acento visual) desde los centros de enseñanza, nos obliga a plantear la función del área de educación visual y plástica en relación con el uso de las nuevas tecnologías, y éste es el objeto del monográfico que presentamos a continuación.

Actualmente ya no es válido enseñar el funcionamiento de las máquinas (ordenador, vídeo) y el uso de determinados programas informáticos para dibujar. Isabel Cabanellas, pone de manifiesto en su artículo, pp. 8-10, que los alumnos de educación infantil, como usuarios de estos medios, son capaces de interactuar con los lenguajes tecnológicos a pesar de su complejidad; por lo tanto, no podemos realizar una propuesta reduccionista que contemple sólo el conocimiento y uso de los llamados programas de dibujo asistido por ordenador. En estos momentos, enseñar únicamente cómo realizar un dibujo utilizando las nuevas tecnologías, tiene poco sentido, porque son tan rápidos los cambios, que de poca utilidad les será a nuestros alumnos para desenvolverse en el entorno escolar y, sobre todo, en el extraescolar. Cualquier elemento informático será mejorado en un plazo muy corto de tiempo, y es seguro que quedará obsoleto cuando termine la etapa educativa que esté cursando.

Es necesario, pues, plantearse cuál es la finalidad de la comunicación, qué queremos comunicar y por qué estamos creando una determinada imagen para comunicar una determinada idea. Ángeles Ruíz y Pilar Sanz, pp. 11-13, señalan en su artículo que es esa idea y el proceso que ha desarrollado el alumno para materializarla lo que tiene auténtico significado, porque las nuevas tecnologías son un medio instrumental más al servicio de la educación visual y plástica; de nada sirve saber usar de forma muy precisa la más sofisticada de las nuevas tecnologías si no sabemos qué expresar o qué comunicar. Lo mismo sucede con el lápiz o el pincel: son herramientas al servicio del artista… y del alumno. La imagen que éstos producirán y que trasmite la información o la idea que se ha pensado, precisa de los conocimientos que configuran el currículum del área de educación visual y plástica para que dicha imagen sea estéticamente correcta, lo cual significa conocer a nivel conceptual y saber utilizar a nivel procedimental la composición, el color, el trazo, además de haber experimentado el valor expresivo de un elemento en relación con los demás, de un color, de un rasgo, y todo este bagaje no lo dan las nuevas tecnologías per se.

Además, como analiza Avelino Perpiñan en su artículo, pp. 14-18 cada nueva tecnología (incluidas las menos usuales) tiene su particular peculiaridad, y cada programa informático induce a trabajar de una determinada manera, lo que nos obliga a replantear no sólo los procesos de creación, sino también los resultados finales que podemos obtener en función de las características propias de cada uno de estos medios.

La unión de las tecnologías de la información y la educación visual y plástica supone poner a disposición de los alumnos que están inmersos en la cultura visual una herramienta más que tiene por objeto facilitar la comunicación a través de imágenes con una estructura visual estéticamente correcta, ya sean éstas de carácter artístico o informativo, y por lo tanto vinculadas a cualquier tema del currículum escolar. Así, y cerrando el monográfico, en la ejemplificación que el lector encontrará en las páginas 19-25, se ofrecen experiencias concretas realizadas en diferentes escuelas y por alumnado de distinto nivel educativo.

Bibliografía:
• CEBRIÁN, J.L. (1998): La red. Madrid. Taurus, p. 169.
Autores: Jordi Caja Francisco ( ICE Universitat de Barcelona ) y José M. González Ramos ( ICE Universitat de Barcelona )
Revista: Aula de Innovación Educativa (Número: 74)
Fecha de publicación: 10 / 1998 (España)
Fuente bibliográfica: Aula de Innovación Educativa
© 1998 Editorial Graó, de IRIF, S.L.
Código documento: 623708


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